sábado, 26 de noviembre de 2011

Ejercicio Fisico y Sindrome Metabolico


Entre los mecanismos propuestos para explicar los efectos positivos de la actividad física destaca la actuación sobre los componentes del síndrome metabólico. Se trata de una entidad nosológica descrita por Gerald Reaven en 1988, aunque ya distintos estudios estaban advirtiendo sobre el riesgo cardiovascular que implicaban las dislipemias, la obesidad, la hipertensión arterial (HTA) y la intolerancia a la glucosa. El síndrome metabólico representa un grave riesgo de morbi-mortalidad cardiovascular y de diabetes mellitus. Aparece en personas con susceptibilidad genética, pero se debe a causas adquiridas, entre las que sobresalen el sedentarismo y las dietas hipercalóricas.
Los pilares de su tratamiento radican en una dieta baja en calorías y el incremento de la actividad física. El incremento de la actividad física reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes mellitus en los pacientes con síndrome metabólico. En la 1.ª Conferencia de Prevención y Promoción de la Salud en la Práctica Clínica en España. Prevención cardiovascular 82, se atribuye al ejercicio físico un efecto escaso sobre la reducción del peso, valorada por el índice de masa corporal (IMC), pero reduce la masa grasa y la grasa abdominal además de ser la medida más importante para la prevención del aumento del peso. En los/as intolerantes a la glucosa, la dieta y el ejercicio combinados reducen el desarrollo de la diabetes tipo 2 hasta en un 58% de forma dosis-dependiente.
La práctica de ejercicio físico favorece un aumento de la sensibilidad a la insulina y mejora el control glucémico a largo plazo en los pacientes con diabetes tipo 2. Además, el ejercicio físico mejora globalmente el perfil lipídico de modo dosis-dependiente en relación con la cantidad (no la intensidad) del mismo. El ejercicio físico se asocia también con una reducción de la presión arterial, tanto en los/as pacientes hipertensos (reducción de la presión arterial sistólica/diastólica de reposo de 6.9/4.9 mmHg), como normotensos (reducción de la presión arterial sistólica/diastólica de reposo de 3.0/2.4 mmHg). Dado el amplio repertorio de mejoras metabólicas y de presión arterial, no es sorprendente que el ejercicio físico mejore el pronóstico de pacientes con enfermedad coronaria, con una reducción de la mortalidad coronaria del 26% (20% de la mortalidad total).
Por último, en los/as pacientes con claudicación intermitente, el ejercicio físico incrementa la distancia de la claudicación un 179% o 225 metros y la máxima distancia caminada un 122-150% (398 metros).
El síndrome metabólico se define por la presencia de al menos 3 de los siguientes criterios :
- Circunferencia de cintura > 102 cm en hombres y > 88 cm en mujeres.
- Triglicéridos séricos ≥ 150 mg/dl (1,70 mmol/L). - HDL-C < 40 mg/dl en hombres y < 50 mg/dl en mujeres.
- Presión arterial ≥ 130/85 mm Hg.
- Glicemia en ayunas ≥ 110 mg/dl (6,10 mmol/L)
Este síndrome tiene una prevalencia muy elevada en nuestra población y alcanza un 12% en el registro MESYAS español sobre población trabajadora sana; y el 22% de la población general española 13. Respecto a la evolución temporal la diabetes tipo II, las estimaciones son muy poco halagüeñas: se espera que el número global de afectados/as aumente de los 150 millones actuales a 220 millones en 2010 y a 300 millones en 2025 108. La gran mayoría de estos pacientes tendrá diabetes en relación con la obesidad y el estilo de vida sedentario. La obesidad es el principal factor patogénico de este síndrome y más del 80% de las personas obesas son insulino-resistentes. Esta tendencia al aumento de prevalencia de la diabetes y la obesidad supone en la actualidad un auténtico reto para los sistemas de salud pública de prácticamente todo el mundo y continuará siéndolo en el futuro 86. El ejercicio físico reduce la lipogénesis e incrementa la lipólisis 93. Estudios recientes, han demostrado que la pérdida de peso inducida por el ejercicio, reduce significativamente la grasa total, la grasa visceral y mejora la condición cardiorrespiratoria. La actividad física que no se acompaña de reducción del peso también tiene los mismos efectos beneficiosos.
Respecto al componente hipertensivo del síndrome metabólico, se ha demostrado que la práctica regular de ejercicio físico produce una disminución de la presión arterial en los/as pacientes hipertensos y con síndrome metabólico 100. Diversos estudios han mostrado resultados semejantes en menores. Krekoukia y cols 98 encontraron resistencia a la insulina, CRP y niveles de lípidos en sangre más altos en los menores obesos/as. La circunferencia de cintura y la actividad física total explicó un 49% de la varianza de la resistencia a la insulina. Además la grasa total y la abdominal se asociaron positivamente y la actividad física se relacionó negativamente con la resistencia a la insulina en menores.
Los autores concluyen que las intervenciones para mejorar el metabolismo de la glucosa en jóvenes deben priorizar la reducción de la grasa corporal e incrementar la actividad física. La detección de individuos con síndrome metabólico debe enfocarse sobre las principales poblaciones de riesgo: obesos/as, hipertensos/as, diabéticos/as y pacientes con cardiopatía isquémica, que presentan mayores probabilidades de padecer este síndrome. Los cambios en los estilos y hábitos de vida representan una importante medida en pacientes con síndrome metabólico, en especial relacionados con un incremento de la actividad física sistemática de tipo aeróbico.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Relación ejercicio-hipertensión

Relación ejercicio-hipertensión.
Estudios epidemiológicos sugieren que la relación entre comportamiento sedentario e hipertensión son tan fuertes que la Fundación Nacional del Corazón, La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de Hipertensión, El Comité Nacional de Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial de los Estados Unidos (JNC) y el Colegio Americano de Medicina Deportiva han recomendado el incremento de la actividad física como la primera línea de intervención para prevenir y tratar a pacientes con prehipertensión arterial (presión arterial sistólica 120–139 mmHg y/o presión arterial diastólica 80–89 mmHg).
Las guías también recomiendan el ejercicio como estrategia terapéutica para pacientes con grado uno (140–159/80–90 mmHg), o grado 2 (160–179/100–109 mmHg) de hipertensión (Tabla 1). La actividad física es particularmente recomendada debido a sus efectos favorables en otros factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Es una intervención de bajo costo con pocos efectos secundarios si se realiza acorde con las guías de recomendación.
¿Qué tanto puede disminuir la presión arterial el ejercicio? 

Durante la revisión 2004 que hizo el Colegio Americano de Medicina del Deporte se analizó la literatura basada en evidencia sobre la relación TA-ejercicio sugiriendo importantes conclusiones a considerar por el médico:

1. La actividad física como estilo de vida puede reducir el riesgo de desarrollar hipertensión arterial. Individuos inactivos tienen 30-50% mayor riesgo que sus contrapartes que realizan actividad física para desarrollar hipertensión arterial como por ejemplo la edad.

2. Existen dos tipos de efectos significativos por el ejercicio: efectos agudos y efectos crónicos.
- Efectos agudos: Reducción de 5-7 mmHg en la presión arterial inmediatamente después de una sesión de ejercicio.

- Efectos crónicos: El promedio de reducción de la presión arterial con ejercicio regular para pacientes con hipertensión arterial no normalizados con terapia medicamentosa en revisiones de la literatura es de 7.4/5.8 mmHg.
3. El ejercicio de resistencia fue favorable en el efecto crónico para la disminución de la presión arterial, pero la magnitud de las reducciones fue menor que la reportada al realizar programas de ejercicio aeróbico.

• Estas disminuciones en la presión arterial pueden no verse muy grandes, pero el Colegio Americano de Medicina Deportiva puntualizó que 2 mmHg en la reducción de la presión arterial sistólica y diastólica reduce el riesgo de enfermedad vascular cerebral aguda en un 14 y 17%, y el riesgo de enfermedad coronaria de un 6 a 9%. Las guías médicas de la Fundación del Corazón para el manejo de la hipertensión arterial establecen que menos del 50% de los pacientes tratados para hipertensión arterial pueden lograr una respuesta óptima con un solo medicamento antihipertensivo y que en la mayoría de los casos, 2 o 3 agentes de diferentes clases terapéuticas son requeridos.
¿Por qué el ejercicio tiene efecto reductor de la presión arterial? 
El cómo la actividad física afecta positivamente la presión arterial se desconoce. Una teoría es que la actividad física mejora la función endotelial. El endotelio de las paredes de los vasos sanguíneos mantiene el tono vasomotor normal, favorece el fluido sanguíneo y regula el crecimiento vascular. Anormalidades en estas funciones contribuyen al proceso de muchas enfermedades incluyendo angina, infarto de miocardio, vasoespasmo coronario e hipertensión arterial.
Otra teoría propone que el ejercicio (una fuerza que actúa paralela a los vasos sanguíneos) estimulando la producción de óxido nítrico (ON) por el endotelio. En vasos sanguíneos sanos el óxido nítrico favorece le relajación del músculo liso y mantiene los vasos sanguíneos en un estado de relajación normal. Pequeños cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos impacta profundamente en la resistencia vascular.
También existen cambios en la estructura vascular como el incremento en la longitud y diámetro de las arterias y venas existentes en adición al crecimiento o formación de nuevos vasos. Sujetos con entrenamiento físico regular, por ejemplo, tienen un mayor diámetro intraluminal de las arterias comparado con sujetos sin entrenamiento.

domingo, 6 de noviembre de 2011

beneficios de la elongacion




La Elongación Muscular consiste en el estiramiento de un músculo o grupos musculares con el fin de reducir la tensión del mismo, aumentar su elasticidad y el grado de movilidad articular.
Pero esto no implica solamente estirar.
Para realizar correctamente ejercicios de elongación, se deben tener en cuenta principios fisiológicos, como el huso neuromuscular que se encuentra entre las fibras del músculo que capta la tensión y el momento de distensión para elongar, principios de músculos agonistas - antagonistas de máxima contracción isométrica, recorridos articulares, la contextura física, edad, objetivos, patologías y zonas más problemáticas, para adaptar y adecuar la dosificación de la elongación.
Esto nos lleva a formularnos varias preguntas:
¿Cómo puedo aumentar mi elongación?
¿Cuánto tiempo debo elongar cada músculo y con frecuencia?
¿Cómo puedo evitar lesionarme?
¿Si elongo mas tiempo, adquiero mayor elongación?
Estas y muchas otras preguntas pueden responderse mientras aumenta su elongación y aprende principios fisiológicos y neuromusculares fáciles de adquirir en la practica.
¿Qué beneficios obtengo?
La prática sistemática de ejercicios de elongación permite:

* Mayor elasticidad muscular
* Mejorar la postura
* Disminir las adherencias que provocan contracturas
* Desplazar los planos musculares
* Facilitar la distribución del tejido adiposo
* Mejorar la relajación psico-física, previene lesiones
* Hacer más productiva su actividad intelectual, social y laboral
* Favorecer el normal desarrollo óseo.


jueves, 27 de octubre de 2011

artrosis de cadera


La artrosis de cadera corresponde a un desgaste del cartílago articular de la articulación entre el fémur y la pelvis. El cartílago es una capa de un tejido mas blando que el hueso que recubre la superficie de la articulación, al desgastarse se produce roce y luego deformación de los extremos óseos. Esto ocasiona dolor y luego limitación de la movilidad


miércoles, 26 de octubre de 2011

masaje deportivo

Cuando entrenamos, nuestros músculos y articulaciones sufren bastante, y es por esto que debemos mimarlos un poco más. Normalmente los estiramientos y la alimentación suelen ser las formas de hacerlo, pero existe otra mucho más placentera y efectiva, los masajes.
Recibir una buena sesión de masajes a todos nosotros nos gusta y nos relaja, además de ser una de las mejores formas de recuperar nuestros músculos antes y después de realizar una actividad deportiva. Existen infinidad de técnicas encaminadas a la mejora de nuestra salud muscular mediante los masajes, y todas ellas buscan acelerar la recuperación y preparar nuestras fibras para el esfuerzo que van a llevar a cabo. Es importante que las tengamos en cuenta y las conozcamos.
Las piernas y la espalda son dos de las partes que más se ven afectadas por el ejercicio. Suelen ser habituales las molestias derivadas de la sobrecarga y el exceso de entrenamiento. El masaje es una de las mejores formas de aliviar tensiones y mantener a nuestros músculos jóvenes por más tiempo. Los masajes se pueden dar de diferentes maneras, desde los más simples con la manos, hasta otros más elaborados con piedras preciosas, chocolate…
Es importante que conozcamos los diferentes tipos de masajes que nos pueden servir para recuperarnos con facilidad. Ente los más conocidos destaca la mesoterapia. En esta modalidad se utilizan las manos, los nudillos, los pies, los brazos… para amasar nuestros músculos. Con esta técnica se consigue mejorar la circulación sanguínea de la parte trabajada, eliminando así los desechos localizados y facilitando la llegada de sangre nueva y oxigenada que es la que nos va a permitir una correcta recuperación y un buen funcionamiento.
Otra técnica muy utilizada es el drenaje linfático. Lo que se busca con este tipo de masaje es mejorar la circulación y la eliminación de sustancias de deshecho del organismo a través de la linfa. Esto se consigue mediante la descongestión de las zonas trabajadas a través de movimientos suaves, rítmicos y superficiales, ya que lo que se busca con este tipo de masaje es activar la circulación sin ahondar más en los músculos, sino que simplemente busca la mejora a través de un riego óptimo.
El masaje terapéutico es otra modalidad y se utiliza cuando ya padecemos una lesión. Consiste en mitigar las molestias derivadas de esta situación y conseguir mejorar la lesión para que desaparezca. Se realiza con los pulgares o los índices y consiste es ahondar en las fibras que forman la parte afectada para conseguir que se suelten y regresen a su estado habitual. Es una técnica muy eficaz en casos de sufrir un esguince, una contractura, tendinitis…
Junto a los masajes, los estiramientos son otra de las formas más fáciles de evitar lesiones y mantener unos músculos jóvenes, ya que mejoran la circulación sanguínea y consiguen eliminar tensiones de los músculos, que al estirarse pierden la rigidez que consiguen con su entrenamiento. Por esto es importante que no los dejemos en olvido al igual que los masajes para mejorar nuestra salud muscular.




lunes, 17 de octubre de 2011

La diabetes y el ejercicio



¿Cómo puede el ejercicio ayudarme con la diabetes?

El ejercicio puede ayudar a controlar su peso y a disminuir su nivel de azúcar en la sangre. También reduce el riesgo de enfermedad del corazón; una condición que es frecuente en las personas que tienen diabetes. Además, el ejercicio también puede ayudarlo a sentirse mejor consigo mismo y a mejorar su salud en general.

¿Qué tipo de ejercicio debería hacer?

Consulte con su médico sobre el tipo de ejercicio que es bueno para usted. El tipo de ejercicio que usted puede hacer dependerá principalmente de la presencia de algún otro problema de salud. La mayoría de los médicos recomiendan el ejercicio aeróbico que hace que usted respire más profundo y que su corazón trabaje más. Como ejemplos de ejercicio aeróbico podemos mencionar caminar, trotar, bailar aeróbicamente y montar en bicicleta. Si usted tiene problemas con los nervios de los pies o de las piernas, posiblemente su médico quiera que usted haga ejercicios que no fuercen demasiado sus pies. Estos ejercicios incluyen nadar, montar bicicleta, reman o hacer ejercicios en un asiento.

Sin importar la clase de ejercicio que usted haga, debe realizar un calentamiento antes de empezar y un enfriamiento cuando haya terminado. Para el calentamiento, haga de 5 a 10 minutos de ejercicios de baja intensidad, como por ejemplo caminar. Luego, estírese suavemente durante otros 5 a 10 minutos. Repita estos pasos después de hacer ejercicio como período de enfriamiento.

Cuando usted comienza un programa de ejercicio hágalo lentamente. Aumente gradualmente la intensidad y la duración de las sesiones de ejercicio a medida que adquiera mejor estado físico. Consulte con su médico para obtener consejos específicos.

¿Las personas con diabetes tienen algún riesgo al hacer ejercicio?

Sí, pero los beneficios compensan con creces los riesgos. El ejercicio cambia la manera en que su cuerpo reacciona a la insulina. Hacer ejercicios en forma regular aumenta la sensibilidad del cuerpo a la insulina, y su nivel de azúcar en la sangre puede alcanzar un nivel demasiado bajo —esto se llama hipoglicemia— después del ejercicio. Quizás deba evaluar su nivel de azúcar en la sangre antes y después de hacer ejercicios. Su médico le puede decir el valor que debe tener su nivel de azúcar en la sangre antes y después del ejercicio.

Si su nivel de azúcar en la sangre es demasiado bajo o demasiado alto antes de planear hacer ejercicio es mejor esperar hasta que el nivel mejore. Es particularmente importante fijarse en su nivel de azúcar en la sangre si realiza ejercicios en climas muy fríos o muy calurosos, dado que la temperatura modifica la manera como su cuerpo absorbe la insulina.

¿Cómo sabré si mi nivel de azúcar en la sangre está muy bajo mientras hago ejercicios?

En general, la hipoglicemia ocurre de manera gradual, por lo tanto, usted debe prestar atención a cómo se está sintiendo mientras hace ejercicios. Puede percibir un cambio en los latidos del corazón, sentirse tembloroso o ansioso o repentinamente puede comenzar a sudar más de lo normal. Cuando usted se siente de este modo debe parar de hacer ejercicio y seguir las recomendaciones de su médico en cuanto a cómo tratar la hipoglicemia.

Las personas que tienen diabetes deben llevar consigo en todo momento por lo menos 15 gramos de un carbohidrato de acción rápida para usar en caso de hipoglicemia. Los siguientes son ejemplos de fuentes rápidas de energía que pueden aliviar los síntomas:
  • Refresco no dietético- ½ a ¾ taza
  • Jugo de frutas- ½ taza
  • Fruta- 2 cucharadas de uvas
  • Leche-.1 taza
  • Dulces-. 5 "Lifesavers" (salvavidas)
  • Tabletas de Glucosa-. 3 tabletas (de 5 gramos cada una)
Si no se siente mejor a los 15 minutos después de haber tomado un carbohidrato de acción rápida, o si el seguimiento muestra que su nivel de azúcar en la sangre todavía está demasiado bajo, tome otros 15 gramos de un carbohidrato de acción rápida. 

¿Qué más debería tomar en cuenta para hacer ejercicios correctamente?

Muchas personas que tienen diabetes tienen problemas con los nervios de los pies o de las piernas, a veces incluso sin saberlo. Esto se conoce con el nombre de neuropatía diabética. Por eso es importante que use calzado cómodo y holgado para hacer ejercicios. De lo contrario, pueden formarse ampollas o llagas en los pies que pueden causar infección y otros problemas. Debe revisarse los pies antes y después de hacer ejercicios para asegurarse de que no presenten ampollas u otras llagas.

¿Debo beber más líquido mientras hago ejercicios? 

Sí. Al hacer ejercicios, el cuerpo consume más líquido para mantenerlo a uno fresco. Cuando sienta sed, quizá ya haya comenzado a deshidratarse. La deshidratación —es decir la falta de líquido en el cuerpo— puede afectar el nivel de azúcar en la sangre. Beba abundante líquido antes, durante y después del ejercicio.

Lista de control de los ejercicios para las personas con diabetes 

  • Consulte con su médico sobre el ejercicio correcto para usted.
  • Evalúe su nivel de azúcar en la sangre antes y después de hacer ejercicios.
  • Revísese los pies para ver si tiene ampollas o llagas antes y después de hacer ejercicios.
  • Use el calzado y los calcetines apropiados.
  • Beba abundante líquido antes, durante y después del ejercicio.
  • Realice un calentamiento antes de hacer ejercicios, y un enfriamiento después.
  • Tenga a mano un bocadillo liviano en caso de que su nivel de azúcar en la sangre baje demasiado.

domingo, 16 de octubre de 2011

ESGUINCE DE TOBILLO


ESGUINCE DE TOBILLO     
 Mª José León Díaz (MIR MFYC), Iñigo Orradre Burusco (MIR Traumatología HVC) 
Lesión de los tejidos conectivos estabilizadores del tobillo (cápsula, ligamentos), por un 
movimiento forzado de torsión más allá de los límites normales articulares. Engloba desde una 
mínima distensión hasta la rotura completa de estos tejidos. Su incidencia es de 1:10000 
hab/día, representa del 15-20% de las lesiones deportivas y afecta sobretodo al adulto joven. 
Clasificable según el daño ligamentoso en: 
  
ƒ Grado I o leve. Distensión del ligamento afecto que provoca dolor e inflamación ligeros 
con mínima impotencia funcional.  
ƒ Grado II o moderado. Existe desgarro parcial del ligamento originando hematoma (no 
evidenciable externamente en un inicio), edema, dolor y dificultad para caminar.  
ƒ Grado III o grave. Rotura completa del ligamento con inestabilidad articular y que 
produce dolor intenso, edema e incapacidad para apoyar el pie. Se precisan 8 
semanas o más para que los ligamentos cicatricen. 
Anatomía
La estabilidad del tobillo viene dada por la congruencia de las superficies articulares y la 
tensión mantenida por la cápsula y en mayor medida por los ligamentos: 
• Lig. lateral externo, formado por 3 haces: 
ƒ Haz peroneo-astragalino anterior (LPAA): se tensa en flexión plantar, bloquea 
sub-luxación anterior del astrágalo y diástasis tibioastragalina. 
ƒ Haz peroneo-calcáneo (LPC): se tensa en inversión, bloquea laxitud subtalar. 
ƒ Haz peroneo-astragalino posterior (LPAP): se tensa en flexión dorsal. 
• Lig. deltoideo o ligamento lateral interno, formado por 2 haces: 
ƒ Haz superficial: fino, se lesiona con mayor frecuencia. 
ƒ Haz profundo: grueso, recorrido intraarticular. 
• Sindesmosis, mantiene la unión tibioperonea por encima del nivel articular.  
Mecanismos fisiopatológico: 
A.  Por inversión: el mecanismo de lesión más frecuente es la torsión del tobillo en 
inversión y flexión plantar. El ligamento que con mayor frecuencia se desgarra es el 
lateral externo y sobre todo su haz peroneoastragalino anterior. Pueden asociar 
lesiones capsulares, de la vaina de los tendones peroneos o fracturas por desinserción.
B.  Por eversión: El esguince interno es más raro, debido a que es un movimiento limitado 
por el tope del maléolo externo y por la gran consistencia del ligamento deltoideo. Se 
debe descartar en este caso lesiones asociadas como fractura del peroné distal 
(maléolo)  o proximal (cuello o “maissonneuve”) e incluso del astrágalo (cúpula y 
apófisis lateral).
Factores de riesgo: 
ƒ Intrínsecos: sobrepeso, edad, sexo femenino, morfología del pie (pié varo, tendón de 
Aquiles corto, antepié cavo), alteraciones propioceptivas, desequilibrio balance 
muscular o historia previa de esguinces. 
ƒ Extrínsecos: tipo de práctica deportiva, calzado… 
Clínica y diagnóstico:
a) Anamnesis: es importante interrogar sobre el mecanismo lesional y circunstancias del 
accidente. Conviene indagar acerca de los signos funcionales que siguen al traumatismo: 
edema, tumefacción y hematoma.  Traumatología y Neurocirugía 
Libro electrónico de Temas de Urgencia
La tumefacción pre y submaleolar en “huevo de paloma” a los pocos minutos, un 
crujido audible y las sensaciones de desgarro, dislocación o derrame caliente intraarticular 
sugieren esguince grave. 
b) Exploración física: Transcurridas unas horas del traumatismo, la exploración pierde 
utilidad, ya que el edema y hematoma se difumina. Se debe hacer una inspección y palpación 
sistemática de relieves óseos (escafoides, maléolos, base del 5º metatarsiano, articulación 
calcaneocuboidea), ligamentos y de la sindesmosis. Seguidamente evaluaremos la estabilidad 
del tobillo mediante pruebas dinámicas: 
ƒ Cajón anterior: Con la rodilla flexionada 90º y con el pie en posición neutra, se 
tracciona calcáneo hacia delante, manteniendo la tibia fija con la otra mano. Es 
positiva cuando la traslación es superior a 10 mm. Sugiere lesión de la cápsula 
anterior y del LPAA. 
ƒ Estrés en varo-valgo: Para valorar la lesión del LPAA y LPC se invierte el talón, 
sujetando la planta del pié y fijando el 1/3 distal de la tibia. Observaremos la existencia 
o no de resistencia y la posible aparición de surco bajo el talo. Es indicativa por 
encima de los 10° de varo. Del mismo modo, excepto que se evierte el talón, 
exploraremos el ligamento deltoideo.  
ƒ Exploración de la sindesmosis: 
ƒ Clunk test: Con rodilla en flexión de 90º, con la tibia fija, se rota el retropié en 
sentido medial y lateral, sin inversión ni eversión. La aparición dolor sugiere lesión 
de la sindesmosis.  
ƒ Prueba de compresión o Squeeze test: Comprimiendo el peroné contra la tibia 
en el 1/3 medio-proximal de la pierna. 
Exploraciones complementarias:
• Radiografía simple AP y L: En caso de sospecha o riesgo de fractura según las 
Reglas de Ottawa (Su sensibilidad disminuye si han pasado más de 10 días tras la 
lesión, en embarazadas, menores de 18 años o si existen lesiones cutáneas). 
- Paciente mayor de 55 años. 
- Imposibilidad de apoyar el pie y dar cuatro pasos. 
- Dolor en escafoides o base del quinto metacarpiano. 
- Dolor al palpar el borde posterior o extremo de los maléolos. 
• Rx de estrés comparativas: AP con inversión forzada del retro-pié. 
• RMN: En esguinces sintomáticos tras tratamiento conservador, cuadros crónicos, 
bloqueos articulares, esguinces de la sindesmosis o cuando se contemple la cirugía. 
• TAC para valorar plano óseo y ecografía para partes blandas. 
Tratamiento:
Inicialmente inmovilización blanda (vendaje) o rígida (férula) según los síntomas, reposo con 
extremidad elevada, crioterapia intermitente, y antiinflamatorios. 
• Grado I. Vendaje elástico compresivo durante 2 ó 3 semanas, con apoyo permitido a 
partir del segundo día. Posteriormente rehabilitación funcional. 
• Grado II: Vendaje compresivo y reposo durante los primeros 5-6 días. Si existe gran 
inflamación inmovilizar con férula posterior desde el inicio. Posteriormente vendaje 
elástico en eversión y rehabilitación funcional sin carga iniciando apoyo progresivo y 
carga parcial a los 10-12 días. Este tratamiento varía en función de la clínica y 
sintomatología del enfermo debiendo adaptarse tanto el período en descarga como el 
vendaje o la inmovilización rígida con férula a la evolución de cada  paciente. Aún con 
todo el porcentaje de molestias residuales e inestabilidad no es despreciable. 
• Grado III: Puede ser ortopédico (inmovilización rígida y rehabilitación) o quirúrgico. 
Deben ser evaluados por un traumatólogo. Traumatología y Neurocirugía 
Libro electrónico de Temas de Urgencia
Complicaciones
Inestabilidad crónica del tobillo, conflicto hístico anterolateral (impingement syndrome), lesión 
ósea, fractura osteocondral (polea astragalina), luxación o fisuración de los tendones peroneos, 
síndrome del seno del tarso.